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Alquilar o comprar: qué te conviene según tu situación

· Horizon Global

Cómo comparar alquilar contra comprar en el Perú con números completos, qué costos se olvidan de cada lado y cuándo conviene cada opción.

La discusión suele plantearse mal. Alquilar no es tirar la plata y comprar no siempre es la mejor decisión financiera. Son dos formas distintas de resolver el mismo problema, y cuál conviene depende de tres cosas concretas: cuánto tiempo te vas a quedar, cuánto tienes ahorrado y qué tan estable es tu ingreso.

La variable que más pesa: cuánto tiempo te quedas

Comprar tiene costos de entrada y de salida que no se recuperan: notaría, registros, tasación, comisiones. Esos costos se amortizan con los años.

Si sabes que en dos o tres años te mudas de ciudad, cambias de trabajo o va a cambiar el tamaño de tu familia, alquilar casi siempre gana. Si el horizonte es de varios años, la balanza empieza a inclinarse para el otro lado.

Es la pregunta que conviene contestar primero, porque ordena todas las demás.

Compara costos completos, no cuota contra alquiler

El error más común es comparar la cuota del crédito contra el alquiler y decidir con eso.

Del lado de comprar, además de la cuota pagas mantenimiento, impuesto predial, arbitrios, seguros del crédito y del inmueble, y las reparaciones, que ahora son tuyas. Y por única vez, los gastos de cierre.

Del lado de alquilar, pagas el alquiler y por lo general el mantenimiento, con costos de entrada mucho menores y sin responsabilidad por las reparaciones estructurales. Pero el alquiler se ajusta con el tiempo, y esa es la contracara.

Cuando la cuenta se hace completa, la diferencia mensual entre las dos opciones suele ser menor de lo que parece a primera vista. Corre tu número real con la calculadora de cuota y súmale mantenimiento e impuestos antes de comparar.

Lo que gana cada opción

Comprar te da:

Alquilar te da:

Cuándo conviene claramente alquilar

Cuándo conviene claramente comprar

Cómo hacer la cuenta a cinco años

La comparación honesta no es mensual, es acumulada. Toma un horizonte de cinco años y suma de cada lado.

Alquilando: los sesenta meses de alquiler, con los ajustes que esperas, más el mantenimiento si te corresponde. Del otro lado, lo que rinde el capital que no inmovilizaste en la cuota inicial.

Comprando: los gastos de cierre por única vez, más las sesenta cuotas, más mantenimiento, predial, arbitrios, seguros y una previsión de reparaciones. Del otro lado, cuánto capital amortizaste en esos cinco años, que sigue siendo tuyo, y cuánto podría haber cambiado el valor de la propiedad, que es la parte que nadie sabe.

Si el resultado da parecido, la decisión no es financiera, y ahí conviene decidir por lo demás.

El punto que casi nadie mira

No es cuánto te presta el banco: es cuánto puedes pagar sin que un mes malo se vuelva un problema. Un crédito estirado al máximo convierte cualquier imprevisto en una crisis, y ahí la propiedad deja de ser tranquilidad y pasa a ser presión.

Una referencia prudente es que la cuota más mantenimiento e impuestos no pase de alrededor de un tercio de tus ingresos netos.

Y el punto emocional, que también cuenta

Buena parte de esta decisión no es financiera y está bien que no lo sea. Tener casa propia significa algo, y esa tranquilidad tiene un valor que no entra en la planilla. Lo único que conviene evitar es tomar la decisión emocional creyendo que es la financiera.

Cómo decidir con números

Haz la cuenta de las dos opciones a cinco años, completa, con todos los costos. Si te da parecido, decide por lo demás: movilidad si valoras poder moverte, compra si valoras quedarte.

Para empezar: calcula tu cuota y mira qué hay disponible en la zona que te interesa. Si quieres conversarlo con alguien que conozca la zona y los números, escríbenos.

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